Una familia -puro disparate de casting, no se había visto una familia menos verosímil desde los Von Trapp- ejerce lo que parece su única disfuncionalidad: soplar sobre unas simpáticas figurinas de cabellos azotados por el viento. " Cosas que importan" dice el cierre.

Lladró constituye un pilar inamovible, una de las exportaciones españolas más reconocibles: la hiperglucemia hecha porcelana
Sus almibaradas figuras reproducen en tonos que van desde lo longilíneo a lo rollizo, estampas del imaginario romántico en su sentido más amplio (bailarinas, pastorcillas, Quijote) en una gama que recientemente se ha diversificado y ampliado.

Aunque Lladró ha penetrado en la modernidad (Japón, Jeff Koons,Wallpaper) por vericuetos más cercanos a la perversidad, parece claro que en España sus valores de marca están en torno a lo tradicional, el buen tono, el prestigio e incluso al arte accesible (su site está encabezado por un "manifiesto artistico" (sic)).

En esta campaña, ademas,Lladró une las familias de forma sana en torno a unos valores sólidos y de-toda-la-vida. Cosas que importan.
Es un gran acierto (no sabemos de que signo) tocar varias claves de lo que constituye el universo Lladró conjugados de una forma actual y bonita. Sacar a este subproducto decorativo del mundo de las listas de boda para elevarlo a la categoria de "emotional design".

Las familias que soplan unidas permanecen unidas.