Tiene razón Ana Showroom cuando dice que hay que escribir más sobre lo bonito. Y que estamos rodeados de cosas no sólo feas, sino grotescas, ofensivas, torpes, .... Y ahí esta la clave: lo hermoso es unívoco, la maldad es diamantina. Siempre tiene mil facetas. Por eso da más juego.

Lo bonito en su simpleza moral y contundencia formal a veces hace el análisis superfluo. Como esta serie de anuncios de BMW, "¿Te gusta conducir?".
Me gustan mucho, y no sólo porque me chifla conducir y tengo debilidad por el arte cinético.

De entre la publicidad de automóviles, que ha alcanzado cotas de manierismo obscenas, estos anuncios destacan por la simplicidad de su concepto y lo hermoso de su realización. Basado en un videoarte de Piccolo Orbe, que S,C,P,F... (a quién debo agradecer su amabilidad) hizo rodar de nuevo y al que se añadió la tristísima música de Badalamendi, el spot de la foto es mi favorito. Es el llamado Crossroads. Toda la nostalgia de esos momentos de plácida velocidad y la poesía que destila ese no mans land contemporaneo que es la carretera.

Qué difícil es alcanzar la simplicidad, qué jodidamente demoledora.